miércoles, 7 de diciembre de 2016


Evangelio  miércoles 07 de diciembre Mateo 11, 28-30
SEÑOR, QUIERO QUE SEAS TÚ EL QUE  DESCARGUES  MI BOLSA CON PIEDRAS

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana

Meditación  Alejandra Castelblanco de Prieto
Jesús parece decirnos: la paciencia es una virtud que alegóricamente se compone de dos palabras: paz y ciencia, es decir la ciencia de la paz, construir paz alrededor de Uds. Sin embargo, para hacerlo, es necesario que se cultive la paz interior, esa que se consigue en el silencio, en la calma, en saber ponderar lo que les pasa y darle la justa medida. Y esto, no es otra cosa que orar, pedir al Padre que calme el corazón, que se instale en sus vidas y les haga caminar con paciencia hacia sus brazos donde sólo hay paz
Qué locura el fin de año. Las actividades me consumen y no me dejan ver que lo único que me ayuda a hacer las cosas con otro ánimo es la oración. Hoy conversaba con un padre y me decía que se va en esta fecha a la playa a buscar arena y piedras para armar un pesebre. Recogió muchas, pero estaba lejos del auto y pesaban demasiado, decidió sacar algunas de ellas para alivianar la carga. Todas servían, pero hubo que escoger. En el día a día hay muchas" piedras", sin embargo, hay que escoger aquellas que son indispensables y la carga se aligerará. Lo que hacemos se asemeja a piedras, piedras bonitas y útiles para construir
Querido Señor: quiero que seas Tú el que descargue mi bolsa con piedras, que escojas por mí las que son indispensables, para armar en mi interior un pesebre con las piezas bien puestas. Que el Espíritu Santo me conduzca a la oración y me ayude a ser paciente al igual que la Virgen María que con paciencia esperó cada momento de la historia sagrada y supo que su única aliada era la fe y confianza en el Padre que todo lo puede y que nos puede llevar a decir con convicción como a Jesús.-

Fuente: schoenstattvivo.cl

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