Evangelio 02 Dic 2016 San Mateo 9, 27-31
SÍ SEÑOR, CREEMOS.¡ESTAMOS SEGUROS!Este tiempo de Adviento es el adecuado, también para nosotros, para buscar a Jesús con un gran deseo, como los dos ciegos, haciendo comunidad, haciendo Iglesia. Con la Iglesia proclamamos en el Espíritu Santo: «Ven, Señor Jesús» (cf. Ap 22,17-20). Jesús viene con su poder de abrir completamente los ojos de nuestro corazón, y hacer que veamos, que creamos. El Adviento es un tiempo fuerte de oración: tiempo para hacer plegaria de petición, y sobre todo, oración de profesión de fe. Tiempo de ver y de creer.
¿Y yo? … ¿Creo que Jesús puede curar mis cegueras? … ¿dónde hay oscuridades en
mi vida? … ¿dónde me falta la luz de la fe y la alegría?
La oración, cuando es verdaderamente cristiana, oscila entre la necesidad que contiene siempre y la certidumbre de ser escuchada, aunque no se sepa con exactitud cuándo. Esto porque quien reza no teme disturbar a Dios y nutre una confianza ciega en su amor de Padre.
Ciega como los dos ciegos del pasaje del Evangelio de hoy, que gritan detrás de Jesús su necesidad de ser curados. O como el ciego de Jericó, que invoca la intervención del Maestro con una voz más fuerte de quien quiere acallarlo. Porque el mismo Jesús nos ha enseñado a orar como “el amigo fastidioso” que pide comida a medianoche, o como “la viuda con el juez corrupto”:
“No sé si quizás esto suena mal, pero rezar es un poco molestar a Dios, para que nos escuche. Pero, el Señor lo dice: como el amigo a medianoche, como la viuda al juez… Es atraer los ojos, atraer el corazón
Fuente FB : Madrugadores Los Angeles
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