Miércoles 31 Agosto 2016. Evangelio según Lucas 4,38-44 San Ramón Nonato
¿SOY OTRO CRISTO EN LA ORACIÓN, EL SERVICIO
EVANGÉLICO, LA CARIDAD Y LA MISERICORDIA?
Reflexión y Comentario Rafael Guidotti Iubini, un laico comprometido.
• Hoy La Buena Noticia nos habla de cuatro temas distintos: 1º la curación de la suegra de Pedro (Lc 4,38-39), 2º la curación de muchos enfermos, la noche después del sábado (Lc 4, 40-41), 3º la oración de Jesús en un lugar desierto (Lc 4,42) y 4º su insistencia en la misión (Lc 4,43-44). También notamos que Lucas sigue y adapta con pequeñas diferencias las informaciones que sacó del evangelio de Marcos.• Lucas 4,38-39: Jesús restaura la vida para el servicio. Después de participar en la celebración del sábado, en la sinagoga, Jesús entra en casa de Pedro y cura su suegra. La curación hace que ella se ponga inmediatamente de pie. Una vez recuperadas la salud y la dignidad, la suegra de Pedro se pone al servicio de las personas. Jesús no solamente cura, sino que cura para que la persona se ponga al servicio de la vida.

• Lucas 4,40-41: Jesús acoge y cura a los marginados. Al caer de la tarde, en la hora en que la primera estrella aparece en el cielo, terminado el sábado, Jesús acoge y cura a los enfermos y a los poseídos que la gente había traído. Enfermos y poseídos, quienes eran las personas más marginadas en aquella época. No tenían a quien recurrir. Quedaban a la merced de la caridad pública. Además de esto, la religión las consideraba impuras. No podían participar en la comunidad. Era como si Dios las rechazara y las excluyera. Jesús las acoge y las cura imponiéndoles las manos. Así nos muestra en qué consiste la Buena Nueva de Dios y lo que quiere hacer en la vida de la gente:acoger a los marginados y a los excluidos y reintegrarlos en la convivencia.
“Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo:”Tú eres el Hijo de Dios.» Pero él les conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo”. No es la primera ocasión que aparece el diablo “saliendo”, es decir, huyendo de la presencia de Dios entre gritos y exclamaciones. Recordemos también el endemoniado de Gerasa (cf. Lc 8,26-39). Sorprende que el propio diablo “reconozca” a Jesús y que, como en el caso del de Gerasa, es él mismo quien sale al encuentro de Jesús (eso sí, muy rabioso y molesto porque la presencia de Dios perturbaba su vergonzosa tranquilidad). ¡Tantas veces también nosotros pensamos que encontrarnos con Jesús es un estorbo!
Nos estorba tener que ir a Misa el domingo; nos inquieta pensar que hace mucho que no dedicamos un tiempo a la oración; nos avergonzamos de nuestros errores, en lugar de ir al médico de nuestra alma a pedirle sencillamente perdón... ¡Pensemos si no es el Señor quien tiene que venir a encontrarnos, pues nosotros nos hacemos rogar para dejar nuestra pequeña “cueva” y salir al encuentro de quien es el Pastor de nuestras vidas! A esto se le llama, sencillamente, tibieza. Jesús no dejaba hablar a los demonios. No quería una propaganda fácil por medio del impacto de expulsiones espectaculares.

• Lucas 4,42a: Permanecer unido al Padre por la oración. “Al hacerse de día salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando hasta él, trataban de retenerle para que no les dejara”. Aquí Jesús aparece rezando. Hace un esfuerzo muy grande para tener el tiempo y el ambiente para rezar. Se levanta de en medio de los otros y se va hacia un lugar desierto, para poder estar a solas con Dios. Muchas veces, los evangelios nos hablan de Jesús en el silencio (Lc 3,21-22; 4,1-2.3-12; 5,15-16; 6,12; 9,18; 10,21; 5,16; 9,18; 11,1; 9,28;23,34; Mt 14,22-23; 26,38; Jn 11,41-42; 17,1-26; Mc 1,35; Lc 3,21-22). A través de la oración mantiene viva en sí la conciencia de su misión.
• Lucas 4,42b-44: Mantener viva la conciencia de la misión y no quedarse en el resultado. Jesús se vuelve conocido. La gente le va detrás y no quiere que se vaya. Jesús no hace caso a lo que le piden y dice: "También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque para esto he sido enviado.” Jesús tiene muy clara su misión. No se encierra en el resultado ya obtenido, sino que quiere mantener bien viva la conciencia de su misión. Es la misión recibida del Padre lo que le orienta a la hora de tomar decisiones. ¡Porque a esto he sido enviado! Y aquí en el texto esta conciencia tan viva aparece como fruto de la oración.
Reflexión personal
• Jesús se daba tiempo para poder rezar y estar a solas con el Padre. ¿Hago yo lo mismo para rezar y estar a solas con Dios?
• Jesús mantenía viva la conciencia de su misión. Como cristiano o cristiana que soy, ¿tengo conciencia de alguna misión o vivo sin misión?
• Jesús mantenía viva la conciencia de su misión. Como cristiano o cristiana que soy, ¿tengo conciencia de alguna misión o vivo sin misión?
Gracias Madre Admirable, dadora de todas las gracias por traernos y mostrarnos a tu Hijo Amado, quien nos devuelve nuestra dignidad de hijos de Dios que habíamos perdido por alejarnos de Él al desentendernos de nuestra misión. AMÉN









