DÍA DE LA FUNDACIÓN-
DÍA DE LA ALIANZA DE AMOR
Celebración Eucarística 18 de octubre 2016
Santuario de Bellavista
HOMILÍA P. MARIANO IRURETA
Evangelio: Lucas
10, 1 – 9
En el capítulo Luc.9,51 el evangelista
nos relata que Jesús decidió ir al cielo, por ello se encaminó a Jerusalén.
Jesús entendió toda su vida como un camino al cielo, un camino “hacia el
Padre”.
El nombramiento y envío de los
setenta y dos discípulos lo hace Jesús en su camino a Jerusalén. La mayoría de
los comentaristas hablan de los setenta y dos (setenta) como representación
simbólica de todas las naciones conforme a la antigua tradición y el envío de
dos en dos sirve para promover el apoyo mutuo para la misión.
En esta narración Jesús envía a estos
discípulos como sus precursores a los lugares donde tiene intención de ir. Les
da instrucciones sobre cómo llevar a cabo la nueva misión que les está
confiando, un método efectivo de predicación que puede reavivar nuestra misión,
nuestro “Schoenstatt en salida” como la de los setenta y dos.
Nosotros estamos en este tiempo postjubilar
con esta actitud y decisión de salir, ser enviados. Por eso decimos en este día
de la Alianza, del comienzo de nuestra misión, como aliados de nuestro Padre y
Profeta: “Aquí estoy Señor, aquí estoy Mater, envíame”. Queremos ser enviados a
nuestras parroquias y capillas, a nuestros barrios y ciudades.
Conocer la ciudad, sus necesidades,
estar más presente en las realidades de la iglesia de mi barrio, en sus
pastorales, entre su gente.
Las instrucciones que le da Jesús a
sus 72 discípulos nos la da hoy a nosotros y nos pueden servir para iluminar
nuestro “Schoenstatt en salida”.
1. La misión es
enorme.
La misión es enorme, nos sobrepasa. Había
muchas personas que rescatar, que salvar. Jesús les dice que la mies es
abundante, pero los trabajadores son pocos. Por eso nadie sobra. Nadie puede
sentirse excluido, o decir, no soy digno o no estoy preparado. Todos estamos
llamados, tanto los que hemos llegado de mañana, al mediodía o en la tarde.
Todos tenemos el mismo salario y misma misión. Como dice nuestro Padre: “Vemos
como el Occidente camina a la ruina y creemos que estamos llamados desde aquí a
realizar un trabajo de salvataje, de construcción y de edificación”. (Homilía
del 31 de Mayo).
2. La misión no es
una tarea fácil.
Los envía como corderos entre lobos;
¡puede haber oposiciones, persecuciones, confrontaciones y otros retos que
pueden devorarles... como hacen los lobos con los corderos! El Señor es
realista, no les muestra una situación fácil, al contrario. Sabemos que en
Chile y en Occidente el ambiente es difícil, cada vez más anti eclesial. Es
importante que no nos agobiemos, ni desanimemos, cansarnos espiritualmente. Hoy
para ser apóstoles y misioneros tenemos que ser también un poco mártires. Así
lo entendió y vivió nuestro Padre y Fundador. Ello quedó expresado en la Hora
del Cenáculo en el Hacia el Padre: “En el Cenáculo imploraste para la
Iglesia al Espíritu Santo quien la liberó de las miserias de la mediocridad, la
inició en la doctrina de Cristo y avivó en ella el espíritu de apóstoles y de
mártires”.
3. La oración
corazón de la misión.
“Por tanto pedid al dueño de la mies
mande trabajadores a su mies”, y probablemente para todo lo demás que requiere
el éxito de la misión –valor, gracia, fortaleza, celo, ideas, sabiduría,
elocuencia... Dios es la fuente de todo lo que necesitamos para la misión, la
misión es de Dios
y es Él! La oración nos da la
paciencia de Dios, para saber captar los tiempos y momentos de Dios, nos quita
la ansiedad.
La oración es el corazón de la misión
y el corazón de la oración para nosotros es la vinculación al Santuario.
Esta oración en Alianza de Amor,
unida a nuestro Santuario – y red de Santuarios- tiene que alimentar nuestra
esperanza e ideales. Es allí donde experimentamos el amor de predilección que
Dios nos tiene, nos hacemos niños, instrumentos, recibimos misericordia.
En la oración en el Santuario
entregamos nuestra debilidad y fragilidad de instrumentos. En el Santuario "presentamos
a la Sma. Virgen nuestro desvalimiento y ella nos regala también su
desvalimiento, pero también su buena voluntad. ¿Qué pide en cambio de nosotros?
El reconocimiento de nuestro desvalimiento...La Sma. Virgen permanece fiel. No
tienen porque angustiarse.". (Homilía del 31 de Mayo).
Sólo como hombres y mujeres de
oración podemos vivir en la realidad de la Fe práctica en la Divina
Providencia. El pos y pregustar la presencia de Dios en la vida real, detrás de
cada acontecimiento, que realiza el hombre providente sólo es posible a través
de la meditación de la vida, como la llamamos.
Nuestro aporte al Santuario es la
contribución al Capital de Gracias, a la fuente santa de gracias. Así todos
solidariamente podemos beber de esta fuente de gracias. Así mutuamente nos
sostenemos los brazos, para que sigan siempre alabando y no caigan. «Así
nuestra Señora y Soberana erigirá aquí su trono de manera especial, repartirá
sus tesoros y obrará milagros de gracias». A Ella le debemos crear
espacios, santuarizando el mundo y nuestras realidades, para que en todas parte
erija su trono y haga nacer a Cristo de nuevo.
4. La necesidad de
confiar en Dios

“No llevar dinero, ni alforjas, ni
sandalias”. Más allá de las estrategias o proyectos nos confiamos plenamente a
los caminos de Dios, en las puertas que El nos vaya abriendo. El es nuestra luz
en el camino. Esto significa rechazar la acumulación excesiva de posesiones
materiales y de seguros humanos.
La sencillez, la austeridad, la
sobriedad de vida deben ser nuestro aval como misioneros. Un ejemplo de ello es
la Virgen Peregrina. Como Ella, en forma sencilla, nos va abriendo camino,
iluminando senderos nuevos y tocando corazones.
Nuestra confianza tiene sus raíces en
la Alianza de Amor, es profundamente mariana. Los tiempos de hoy nos exigen una
confianza heroica. Es por ello que en todas las situaciones de la vida, rezamos
una y otra vez, abandonándonos confiadamente en la fidelidad de la Sma. Virgen:
"En tu poder y en tu bondad fundó mi vida...".
5. Confiar en
la hospitalidad del pueblo de Dios.
La misión es siempre en comunión, más
es expresión, seguro y camino. La comunión realiza la misión. Uno de los
regalos más grande del Jubileo ha sido que nos hemos experimentado como
Familia, una sola, en el corazón del Padre (“Cor Unum in Patre”). Tenemos que
ser constructores de esa comunión, crear puentes entre nosotros, estrechar
manos, contagiarnos, encendernos y apoyarnos mutuamente. Uno de los grandes
pecados ha sido la división entre iglesias, comunidades y creyentes. Ese anhelo
de Jesús: “Que sean uno Padre, como Yo y Tú somos uno, para que el mundo crea”,
simplemente no lo hemos realizado, al contrario muchas veces lo hemos
eliminado. No puede ser. Es un llamado a vivir conscientemente el “Cor Unum in
Patre”.
Estos nos anima e impulsa a
valorarnos mutuamente, a cuidar nuestro trato, a hacer siempre posible nuestro
diálogo, a no cerrarle nunca a nadie las puertas, a evitar silencios que crean
abismos. Es por ello que nuestra relación debe suceder siempre con tacto, con
tino, buen tono, con tiempo y sobre todo, como dice nuestro Papa Francisco, con
ternura (misericordia), la misma que tiene Dios con nosotros. Estas
"t" nos pueden ayudar a practicar nuestro "Cor Unum in
Pater".
Esta comunión la buscamos y
alcanzamos también con otras comunidades de la Iglesia y más allá, donde
también Dios ha tocado los corazones y transformado vidas.
5. La urgencia de
la misión.
“No saludar a otros por el
camino...”. Pareciera que no hay tiempo que perder en asuntos que no están
relacionados con la misión. Es la urgencia que se anidó en el corazón de María
para dejar Nazaret y partir donde su prima Isabel. Es la urgencia que le hizo
clamar a Pablo: “El amor de Cristo nos urge”. Es la misma fuerza que impulsó a
nuestro Padre a visitarnos: “Por eso es que tenemos el valor de
exclamar con Pablo: ¡No puedo dejar de predicar!. No puedo hacer otra
cosa.”(Homilía 31 de Mayo). Nuestro Padre nos dice: “La
Alianza de Amor es el pensamiento central que nos mueve, que nos impulsa
constantemente y que nos asegura una paz inalterable en todas las situaciones”.
(Homilía 31 de Mayo).
6. El mensaje central
de la misión: la proclamación del Reino de Dios.
“El Reino de Dios está cerca de
vosotros”. Es el anuncio del amor, de la verdad, libertad, paz y vida. Para
nosotros es llevar la Alianza de Amor para todos, especialmente en las
periferias, santuarizar nuestra realidad, saber ser concretos y hacer posible
una cultura de alianza. La Santísima Virgen nos quiere usar como sus
instrumentos “desde acá”, desde todos los Santuarios y Ermitas, para
santificar nuestra realidad y todo el mundo.
Esta Alianza de Amor siempre ha sido
una Alianza de Amor de la Misericordia. El amor de la alianza es siempre
misericordia, don gratuito de lo alto, que nos hace a nosotros instrumentos de
misericordia. Estamos llamados a vivir la Alianza para todos en un estilo y
forma de misericordia para poder hacer posible una cultura de misericordia.
Querida Familia, esta tierra está
marcada por el envío, por el nuevo envío, un envío que transforma y santifica: “Santo
es este lugar porque la Stma Virgen ha escogido este terruño....y desde este
lugar saldrán, crecerán y trabajaran fecundamente hombres santos. Este es un
lugar santo, porque desde aquí se impondrán santas tareas, es decir, tareas que
santifican, sobre débiles hombros” (Homilía 31 de Mayo).
En esta hora de gracias, del
“Schoenstatt en salida” afirmamos como persona, familias y en comunión: “Adsum,
aquí estoy, envíame”.
Fuente:www.schoenstatt,cl
Fuente:www.schoenstatt,cl
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