OFRECIMIENTO
Cuánto llevo conmigo, lo que
soporto, lo que hablo y lo que arriesgo, lo que siento y lo que amo, los
méritos que obtengo, lo que voy guiando y luchando, lo que me hace sufrir y lo
que me alegra; cuanto soy y cuanto tengo, te lo entrego como regalo de amor
para la fuente de gracias, que desde el Santuario brota cristalina, para
penetrar el alma de quienes en Schoenstatt han puesto su corazón; para conducir
bondadosamente hasta allí, a los que, por misericordia, quieras escoger y para
que fructifiquen las obras que consagramos a la Trinidad.
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