Inicio la publicación de un ciclo de charlas dictado por el P. José Kentenich en 1948, en el Santuario de Nueva Helvecia, Uruguay
LA ALIANZA DE AMOR,
EXPLICADA POR EL PADRE
KENTENICH
.
LA SANTIDAD
Un regalo del Espíritu Santo
Ustedes conocerán el refrán: “Cuanto más cerca de Roma, tanto más tibio
es un cristiano”. A nosotros, que estamos lejos de Roma, no se nos puede
aplicar esta frase tal cual. Sin embargo, hay una similar que podría ser la
exacta en nuestro caso: “Cuanto más cerca de una iglesia, tanto menos fervoroso
se es”; cuanto más cerca de un Santuario, tanto menos santo…
Desde 1943 tenemos aquí un Santuario consagrado a la Mater ter
Admirabilis. No sé si desde que lo tenemos la vida de cada uno, la de todos, ha
crecido en santidad o si por el contrario, vale para nosotros la expresión:
“cuanto más cerca de un Santuario, tanto más superficial se es”. Si fuese
verdaderamente así, entonces no mereceríamos tener este Santuario en medio de
nosotros.
La santidad de la vida diaria: Una
gracia original
del Santuario de Schoenstatt
Existe una marcada diferencia entre otros lugares de gracias y el
nuestro pues en la mayoría de los Santuarios la Sma. Virgen se ha aparecido
para regalar con prodigalidad sus dones; en cambio donde se establece la Mater
ter Admirabilis reparte sus gracias en la medida en que recibe dones. Ella
espera de nosotros un serio esfuerzo por alcanzar la santidad, es decir, desea
-y está dispuesta a regalarnos la gracia para ello- que llevemos una vida
profundamente religiosa.
Si al escuchar esto nuestra alma se intranquiliza, probablemente sea
porque poseemos un concepto equivocado de lo que significa santidad. ¿No será
que creemos que una vida santa es cosa solamente de hermanas y de sacerdotes?
Somos santos cuando cumplimos fielmente con nuestro deber diario…
EL ESPÍRITU SANTO, ARTÍFICE DE NUESTRA SANTIFICACIÓN
El Espíritu Santo se hizo presente en Pentecostés bajo determinados
signos, lo sabemos por las Sagradas Escrituras. El descendió con la fuerza de
un viento huracanado, en forma de lenguas y de llamas de fuego.
Estos tres símbolos representan las tres gracias que la Sma. Virgen
imploró a la Iglesia en el día de Pentecostés. Y estas mismas gracias las media
hoy desde nuestros Santuarios.
Ustedes conocerán el refrán: “Cuanto más cerca de Roma, tanto más tibio
es un cristiano”. A nosotros, que estamos lejos de Roma, no se nos puede
aplicar esta frase tal cual. Sin embargo, hay una similar que podría ser la
exacta en nuestro caso: “Cuanto más cerca de una iglesia, tanto menos fervoroso
se es”; cuanto más cerca de un Santuario, tanto menos santo…
Desde 1943 tenemos aquí un Santuario consagrado a la Mater ter
Admirabilis. No sé si desde que lo tenemos la vida de cada uno, la de todos, ha
crecido en santidad o si por el contrario, vale para nosotros la expresión:
“cuanto más cerca de un Santuario, tanto más superficial se es”. Si fuese
verdaderamente así, entonces no mereceríamos tener este Santuario en medio de
nosotros.
La santidad de la vida diaria: Una
gracia original del Santuario de Schoenstatt
Existe una marcada diferencia entre otros lugares de gracias y el
nuestro pues en la mayoría de los Santuarios la Sma. Virgen se ha aparecido
para regalar con prodigalidad sus dones; en cambio donde se establece la Mater
ter Admirabilis reparte sus gracias en la medida en que recibe dones. Ella
espera de nosotros un serio esfuerzo por alcanzar la santidad, es decir, desea
-y está dispuesta a regalarnos la gracia para ello- que llevemos una vida
profundamente religiosa.
Si al escuchar esto nuestra alma se intranquiliza, probablemente sea
porque poseemos un concepto equivocado de lo que significa santidad. ¿No será
que creemos que una vida santa es cosa solamente de hermanas y de sacerdotes?
Somos santos cuando cumplimos
fielmente con nuestro deber cristiano
El Espíritu Santo, artífice de
nuestra santificación
El Espíritu Santo se hizo presente en Pentecostés bajo determinados
signos, lo sabemos por las Sagradas Escrituras. El descendió con la fuerza de
un viento huracanado, en forma de lenguas y de llamas de fuego.
Estos tres símbolos representan las tres gracias que la Sma. Virgen
imploró a la Iglesia en el día de Pentecostés. Y estas mismas gracias las media
hoy desde nuestros Santuarios.
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