sábado, 18 de marzo de 2017

  Parroquia " Santa Cecilia" Thno.
 EXEQUIEL VILLARREAL 
ANIMADOR GRUPO MADRUGADRES
 
 Un  especial significado tuvo la madrugada del 18 de marzo en el templo de la parroquia "Santa Cecilia" de Talcahuano en  que, de acuerdo al calendario litúrgico,   se  rezó  el Vía Crucis y  que ofrecido por  la salud del hermano  Pedro  Omar Cifuentes; que se encuentra  hospitalizado en Los Ángeles
 
Luego,  en el tradicional" compartir"  los integrantes  estuvieron de acuerdo que  el hermano EXEQUIEL VILLARREAL, fuera el nuevo animador  de este  grupo de  varones  orantes  Su  antecesor José Rivas le entregó el mando, deseándole  con la ayuda de Dios el  mayor éxito en su  labor  de animador de esta agrupación  schoensattiana-mariana.   Semejantes expresiones le  manifestaron, efusivamente    el resto de los integrantes,  en la que reinó momentos de  mayor  camaradería, no exento  de  simpáticas bromas. 
 
En lo más significativo y   emotivo  le manifestaron su apoyo a la gestión que  cumplirá  por un nuevo período anual, deseándole  que la Mater Tres Veces Admirable, sea  quien interceda porque sus  desafíos  de conducción del grupo  y que le permita,  cumplir  los  objetivos del "ser  madrugador" y que fortalezca, en su conjunto: promover e impulsar el vínculo con Dios, Cristo  y María; en las comunidades que pertenezcan  sus  integrantes.-
 

 
 

 
 


 

  









 

 

lunes, 13 de marzo de 2017

SEIS RAZONES  POR LA  SE DEBE REZAR EL VÍA CRUCIS
(Papa Francisco)
ROMA, 27 Feb. (ACI).- El Vía Crucis es una antigua tradición en la Iglesia Católica que surgió de las peregrinaciones que los cristianos realizaban a Tierra Santa y encierra un rico y profundo significado, sobre todo para vivir la Cuaresma.


1.- Nos permite poner nuestra confianza en Dios
“En la Cruz de Cristo está todo el amor de Dios, está su inmensa misericordia. Y es un amor del que podemos fiarnos, en el que podemos creer. Porque Él nunca defrauda a nadie. Sólo en Cristo muerto y resucitado encontramos la salvación y redención”.
2.- Nos ubica en la historia
“Miren, Jesús con su Cruz recorre nuestras calles y carga nuestros miedos, nuestros problemas, nuestros sufrimientos, también los más profundos. Con la Cruz, Jesús se une al silencio de las víctimas de la violencia, que ya no pueden gritar, sobre todo los inocentes y los indefensos”.“Con la Cruz Jesús se une a todas las personas que sufren hambre… está junto a tantas madres y padres que sufren al ver a sus hijos víctimas de paraísos artificiales, como la droga… se une a quien es perseguido por su religión, por sus ideas, o simplemente por el color de su piel”.
3.- NOS  INTERPELA “Tú, ¿cómo quien quiere ser? ¿Quieres ser como Pilato, que no tiene la valentía de ir a contracorriente, para salvar la vida de Jesús, y se lava las manos? Dime: Vos, eres  de los que se lavan las manos, se hacen los distraídos y miran para otro lado, o eres como el Cireneo, que ayuda a Jesús a llevar aquel madero pesado, como María y las otras mujeres, que no tienen miedo de acompañar a Jesús hasta el final, con amor, con ternura”.
4.- Nos lleva a la acción
“Nos enseña así a mirar siempre al otro con misericordia y amor, sobre todo a quien sufre, a quien tiene necesidad de ayuda, a quien espera una palabra, un gesto. La Cruz nos invita a salir de nosotros mismos para ir al encuentro de ellos y tenderles la mano”.
5.- Nos anima a seguir el camino
“En la Cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre, también el nuestro, y Él acoge todo con los brazos abiertos, carga sobre su espalda nuestras cruces y nos dice: ¡Ánimo! No la lleváis vos solo. Yo la llevo con vos y yo he vencido a la muerte y he venido a darte esperanza, a darte vida (cf. Jn 3,16)”.
6.- Nos da certeza del amor fiel de Dios“Llevemos nuestras alegrías, nuestros sufrimientos, nuestros fracasos a la Cruz de Cristo; encontraremos un Corazón abierto que nos comprende, nos perdona, nos ama y nos pide llevar este mismo amor a nuestra vida, amar a cada hermano o hermana nuestra con ese mismo amor”.

domingo, 26 de febrero de 2017

26 febrero 2017 Isaías 49, 14-15; 1 Corintios 4, 1-5; Mateo 6, 24-34
ÉL SABE  COMO CUIDAR MI ALMA HERIDA Y 
ENFERMA CARGA CONMIGO.
 ME LLEVA SOBRE SUS HOMBROS 
«¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?»
    Comentario P. Carlos Padilla Esteban
«Me gustaría vivir sin agobios el presente. Deseo vivir confiado. Quieto en la cubierta de mi barca mirando la fuerza de las olas. Mi vida no la guío yo. Es un milagro vivir la vida así cada día»
Hay una tendencia en mi alma a externalizar la culpa. Son los otros los responsables de mis fracasos. Son los otros o la mala suerte los culpables de mi tristeza. Los otros con sus omisiones y sus acciones. O son culpables las circunstancias adversas de mi vida que no me dejan ser feliz y frustran mis proyectos. Es como si Dios no me dejara tener una vida plena y bloqueara mis caminos de esperanza. Dios, o el mundo por Él creado, o la suerte que no me acompaña. Me cuesta reconocer mi propia responsabilidad en todo lo que me sucede. Pienso que yo estoy bien y los demás son los culpables. Pienso que soy yo el que trabaja con esfuerzo. Y por eso acabo pensando que merezco más suerte en mis empresas. Culpo a la mala suerte o a Dios de lo que me sucede. 
Cuando triunfo es por mis capacidades. Cuando fracaso alguien ajeno a mí tiene la culpa. Señalo un culpable. Condeno a alguien. Esto me pasa cuando hago las cosas bien y no logro el resultado que deseaba. Alguien tiene la culpa de mi desdicha. Al mismo tiempo, en ocasiones hago las cosas mal y luego busco culpables que se hagan cargo de mis desatinos. Me da miedo asumir las consecuencias de mis actos. Deseo lo que no me conviene. Busco lo que no me hace bien. Y nunca tengo la culpa en mis caídas. Deseo que alguien cargue con el peso de lo sucedido. No quiero cargar yo con ese peso toda mi vida. Yo actúo y otros responden. ¡Cuánto cuesta hoy encontrar personas que se hagan responsables de lo que hacen! 
Los demás son siempre más culpables que yo. Me dejé llevar. Me tentaron. Todos lo hacían. No sé por qué me encuentro yo más inocente que los otros. Tal vez es así porque no tengo fuerzas suficientes para llevar todo el peso de la culpa. Es demasiado pesada para mi alma. Quiero ser como Dios. Tener su fuerza. Y por eso busco justificar mis actos. Para liberarme del peso de mi pecado. Tal vez dejo de creer en la infinita misericordia de Dios y temo su castigo. No me creo digno, ni merecedor de un amor infinito que me abraza cada día y perdona cada uno de mis errores. Mi culpa por lo que hago mal pesa demasiado. 
Decía el P. Kentenich: «Muchos hombres no pueden soportar su sentimiento de culpa y por eso lo niegan. Y cuanto más lo nieguen, tanto más enferman psíquicamente. Mañana o pasado mañana también colapsarán corporalmente»[ La culpa por la vida que llevo. La culpa por lo que no consigo hacer bien. Me siento débil y escondo la culpa. Sé que asumir la propia responsabilidad es sanador. Pero hoy la palabra culpa está estigmatizada. Es como si hiciera daño sujetarla entre las manos. Utilizo mejor la palabra responsabilidad. La culpa pesa demasiado. Tal vez porque durante mucho tiempo me han hablado en exceso de culpa. Y nadie parecía quedar liberado de la misma. De ese extremo se ha pasado al otro. Nadie quiere hoy ser culpable de nada. Alguien tiene la culpa, no yo. Yo quedo liberado. 
La culpa duele. No quiero tener escrúpulos y vivir contando el número de mis faltas. Prefiero irme al otro extremo. Al de la inocencia permanente. En la que nunca asumo mi culpa. Es como un estado de paraíso en el que todo lo hago bien. Y espero que todos aprueben mis conductas. Y si alguien resulta herido no es por mi culpa. Es culpa del mundo, de Dios, de la vida. Pero yo eludo esa carga insoportable. Ese eludir la propia culpa continuamente me acaba haciendo daño. Soy responsable de mis errores, de mis caídas, de mis pecados. Da miedo utilizar la palabra pecado. Pero también peco. Y muchas veces no por ignorancia. Más bien sabiendo lo que hago. No amo. Incluso odio. Y quiero sentir el peso de la culpa. No para vivir esclavo del mismo. No para amargarme. Sino para ser sincero en la mirada sobre mi vida. 
Sí. Tengo culpa, soy pecador. Acepto la verdad de mi vida. Y sé que esa culpa ya la carga Jesús en la cruz. Sé que Él ya ha muerto por mi pecado. Antes de yo cometerlo. Ha muerto por mi pecado de ahora. Por el que pronto cometeré. Por el que me pesa en el pasado. Asumir mi culpa es sanador. La tomo entre mis manos y esa sensación de debilidad me libera. No soy de hierro. No soy perfecto. Soy de barro. Sólo anhelo amar desde la pobreza de mi flaqueza, desde la herida de mi propia culpa. No la niego. La tomo en mis manos como un niño y se la entrego a Dios. Él sabe cómo cuidar mi alma herida y enferma. Carga conmigo. Me lleva sobre sus hombros.
Fuente: www.schoenstattvivo.cl

jueves, 16 de febrero de 2017


 

10 LECCIONES DEL PADRE PÍO

PARA LA CUARESMA

Con las reliquias del Padre Pío que visitando Roma para el Año de la Misericordia se nos recordó la importancia de este santo, que nos permite hace el enlace con lo sobrenatural, porque muchos han sido los asombrosos milagros que se le atribuyen.

Y es que si la religión no es sobrenatural, entonces no es realmente una religión.

Chesterton además dijo “Cada época es convertida por el santo que hace la mayor diferencia de ella”

Por lo tanto, uno de los mejores santos que expresan más cabalmente nuestra época es el Padre Pío que era un sobrenaturalista profundo.

La vida del Padre Pío fue un testimonio constante de la realidad del cielo y el infierno, y la necesidad de ver esta vida como una peregrinación a nuestro hogar celestial.
La Cuaresma es el momento de renovar nuestra conciencia de la batalla espiritual para lograrlo, así que aquí están diez ideas del Padre Pio que nos recuerdan lo que realmente importa.
1 – En primer lugar, la necesidad de la guerra espiritual

Que nosotros siempre tengamos ante nuestros ojos el hecho de que aquí en la tierra estamos en un campo de batalla y que en el paraíso es que recibiremos la corona de la victoria; que este es un banco de pruebas tiene el premio será otorgado arriba; que ahora estamos en una tierra de exilio, mientras que nuestra verdadera patria es el Cielo a la que debemos aspirar continuamente.

Satanás es un león rugiente buscando a quien devorar y debemos tener esto siempre en mente durante la Cuaresma.
2 – El Rosario es el arma recomendada para la batalla
Sujetar con firmeza el Rosario. Ser agradecidos a la Virgen porque fue ella la que nos dio Jesús. Por amor a la Virgen y para merecer su amor, siempre rezar el Rosario y tan a menudo como sea posible 
La humildad es interminable. La pureza es poder. Imaginar la pureza y seguirla.
Estas también son armas en la batalla. La humildad y la pureza son las alas que nos llevan a Dios y nos hacen casi divino La humildad es interminable. La pureza es poder. Imaginar la pureza y seguirla.
4 – No hay que esperar un éxito inmediato

La vida espiritual es un viaje largo. Es el trabajo de toda una vida. Tomar un día a la vez y un paso a la vez. Si tropieza y caes, levántate de inmediato y sigue adelante. Nunca te rindas.
En la vida espiritual, debes dar un paso adelante cada día en una línea vertical, de abajo hacia arriba.
5 – Tu infelicidad no es todo y tampoco tu felicidad es todo
No permitas que tus sentimientos determinen tus pensamientos sobre si estás haciendo progreso espiritual o no.
Las normas del mundo sobre la felicidad y el “éxito” son completamente diferentes del progreso espiritual.
Mantén tus ojos fijos en Él, que es tu guía a la patria celestial, donde Él te está guiando.

¿Qué te importa si Jesús desea guiarte hacia el cielo a través del desierto o por el prado, siempre y cuando él está siempre contigo y llegues a una feliz eternidad?
6 – Apaga las pantallas para la Cuaresma (detén la televisión, Facebook, la computadora)

Lee buenos libros. Alimenta el alma.
Dijo el Padre Pío: No me considero demasiado exigente si te pido una vez más que establezcas una actividad de gran importancia, ir a los libros sagrados y leer tanto como sea posible. Esta lectura espiritual es necesaria para ti como el aire que respiras

7 – Presta atención a la Misa

El Señor está presente. No se trata sólo de una “comida familiar” o una charla en la que decidamos cómo vamos a hacer del mundo un lugar mejor.

Es el umbral del cielo y el único sacrificio completo y final puesto en el momento presente, con sus beneficios aplicados a nuestras necesidades.

Renueva tu fe asistiendo a misa. Mantén tu mente enfocada en el misterio que se está desarrollando ante tus ojos.

El ojo de tu mente te transportará al Calvario y medita sobre la víctima que se ofrece a la Justicia Divina, pagando el precio por tu redención.

Si sólo supiéramos cómo Dios se refiere a este sacrificio, nos arriesgaríamos nuestras vidas por no estar presentes en una sola misa.

8 – Tu disciplina durante la Cuaresma es un paso para que puedas amar adecuadamente las cosas que son eternas

Por lo tanto, no te desanimes. Haz pequeños sacrificios, pero dales de su importancia.

El que se apega a la tierra permanece unido a ella. Es por la violencia que a veces hay que salir de ella. Es mejor desprenderse un poco a la vez, en lugar de todo a la vez. Tenemos siempre que pensar en el cielo.
9 – No te desanimes, piensa que estás haciendo un buen trabajo porque Dios lo está haciendo dentro de ti

Cuando te des cuenta de esto vas a esforzarse aún más en cooperar con la voluntad de Dios y esto te llevará más lejos en el camino y con más velocidad.

Humillémonos y confesemos que si Dios no fuera nuestra armadura y escudo seríamos traspasados por todo tipo de pecados. Es por eso que tenemos que vivir en Dios, perseverando en nuestras prácticas, y aprender a servirle a nuestro costo.

10 – Debes estar totalmente comprometido con el Señor y que Él no fallará

·         Recuerda el pasaje de la Biblia: Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. En todos sus caminos reconócelo y Él dirigirá tu camino.

·         Vamos a tratar de servir al Señor con todo nuestro corazón y voluntad. Él siempre nos dará más de lo que merecemos.


martes, 7 de febrero de 2017

 
 MADRUGADORES  SE REUNIRÁN
 EN ATARDECER ESTIVAL
 18.30 VIERNES  10 DE ENERO
 
 
En  el 2016 surgió  la iniciativa de  reunirse informalmente los días viernes a las 19.00 horas, que  luego se cambió  al día  jueves, a fin de coincidir  con  el ensayo del coro  en formación  y que se  integrarían luego de su ensayo.
La  motivación  era  para compartir  momentos de conversación en torno a la Palabra de Dios, algún tema  de  reflexión, no necesariamente religioso.   En el epílogo, los que accedieron participar, señalaron que  fue una  buena experiencia  Algunos de ellos en la primera madrugada de  febrero me preguntaron y....  qué pasa  ¿continuaremos con las reuniones informales?  ¡Gracias por recordarlo !, añadí.
 
 Por este  medio informo que  realizada las consultas en la parroquia, dispondremos de una sala para  reanudar  nuestros  encuentros para conversar , más bien  platicar de nuestros afanes estivales. Luego,  la Palabra de Dios, será el centro  de nuestro  reencuentro... dirigirnos a Dios Trinitario y la intercesión de nuestra Mater para  agradecer pedir y alabarles  con alguna canción o himno de  nuestra agrupación. 
 
 

jueves, 2 de febrero de 2017


2 de febrero de 2017
Evangelio según SanLucas,  2, 22 – 40
Fiesta de la Presentación del Señor y la Purificación de Nuestra Señora o Fiesta de la Candelaria
 Meditación de Philippe Morizon Rubio 
“El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.”
Es como si Jesús nos dijera: Yo no soy un Dios disfrazado de hombre. Mi Padre quiso que yo naciera y creciera como hombre, asumiendo en plenitud mi condición humana, excepto por el pecado. Tal como ustedes, aprendí a reírme, a enojarme, a pasarlo bien con mis amigos, y como a todos, también me corrigieron mis  errores en la casa para educarme. Nunca olviden que yo soy como ustedes, conozco las alegrías, las dificultades y las contradicciones de la vida. Y créanme, quiero estar con ustedes en cada uno de esos momentos.
A veces me cuesta hacer oración porque me siento ridículo explicándole al Señor las tonteras que hago. Tiendo a racionalizar en exceso, como si Él no fuera capaz de entender mi debilidad. Pero hoy Jesús me recuerda que Él asumió no sólo su propia humanidad, sino también la mía. De modo que con el Señor y con María debo perder la vergüenza a la incomprensión, ya que sin duda ellos conocen mucho mejor que yo los desafíos de ser hombre.
Señor, me pongo de rodillas ante la imagen de tu sagrada familia. Te veo a ti como un niño y pienso en todas las experiencias de alegría y de dolor que debiste haber vivido junto a tus padres. Y desde aquí te alabo y te doy gracias, porque nunca renegaste de tu propia humanidad, sino que la abrazaste y la amaste. Dame a mí también el regalo de amar más mi propia humanidad, con el fin de perfeccionarla y de despertar con más fuerza mi amor por los demás. Te lo pido a ti, que vives y reinas junto al Padre, María y José. Amén